Reabre el México, un frontón de récords

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Tras 21 años cerrado a causa de una huelga, el frontón México, el más grande del mundo, reabre con la ambición de recuperar el esplendor de antaño.

[Texto y fotos. Versión en línea, aquí.]

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Publicado en V, suplemento de El Correo y diarios del Grupo Vocento. Bilbao, España, 11 de marzo de 2017.

 

De un lado comparecía Inclán, Elorduy, Zavala o Alberdi; del otro, Cantinflas, María Félix, el presidente de turno o Luis Miguel, y entonces sólo podía tratarse de un lugar. La lista de pelotaris y celebridades que hasta 1996 eran asiduas al Frontón México -con 65 metros, el más largo del mundo- se parece a una de esas alineaciones que los viejos de un equipo repiten casi sin errar. En el México no se sabe si primaba jugar o ver jugar, ir a ver o a que te vieran. Pero cuentan que no había otro como aquel, entre gritos y whiskies, aplausos y reverencias, fortunas ganadas o esfumadas al rojo o al azul viendo pelotas silbar y reventar en el patíbulo. Siempre de traje ellos, y vestido ellas. Abajo, según la jerga, los pelotaris no entrenaban, sino ensayaban; eran artistas, no deportistas, y en vez de partido tenían función. Y el México era el Palacio. El mismo que luego estuvo 21 años viniéndose poco a poco abajo, año tras año. Hasta este pasado viernes, 10 de marzo.

El Frontón México, en la zona noble y renovada de la capital, reabría con 1.800 butacas y media grada retráctil. La víspera, decenas de obreros con petos fosforitos salían y entraban sorteando escombros, baldosas, trastos. Algún obrero se hacía el despistado a la pregunta obvia. «Es un hecho», zanjaba en la acera un expelotari donostiarra ahora implicado en el proyecto. «Abre mañana». Tras llenar en 2010 y 2013 titulares que más bien eran deseos, la prensa hizo la tercera llamada, la última antes de que la función empiece, como cuando el telón está ya por abrirse. Líos jurídicos, una huelga sin fin y el sutil hacer de la intemperie dejaron el telón echado, por no decir roído, desde los noventa. El rumor, una voz imprecisa, iba calando estos días en La Tabacalera, su barrio, pero la fecha llegó a los medios sólo a dos días de abrir. No fuera a pasar lo mismo. El último amago había sido siete días antes y el vuelo de los vascos hubo de reprogramarse.

Los ‘amerikanuak’

Mañana fue anteayer, y se supone que ya habrán debutado: el cuadro se ha armado para una temporada de cuatro meses con 32 artistas, 15 de ellos vascos de ambos lados de la muga o bearneses. Muchos son senior y han debutado fuera, pero tres vitorianos jovencísimos -Ekhi, Del Río y González de Matauko- son los más jóvenes en la larga tradición de los ‘amerikanuak’.

Lo que es un hecho es que Antonio Cosío Ariño, dueño del frontón (y de la Plaza México, el mayor coso taurino), ha invertido 50 millones de dólares y le ha adosado un hotel y sitio para casino y restaurantes. Como el frontón fue levantado en estilo art-decó en 1929 y es parte del catálogo de inmuebles protegidos del Instituto Nacional de Bellas Artes, la licencia para alterarlo supuso el primer contrasentido porque, con sus requisitos, demoró la intervención. Pero el permiso para operarlo parecía aún más difícil, ya que el 19 de septiembre de 1996, tras diez meses sin cobrar, pelotaris y empleados se plantaron, tomaron el frontón y ya no se volvió a abrir.

La huelga, como esto va de récords, se presume la más larga de Latinoamérica. «Jurídicamente, el frontón no debe abrirse», dice Emilio Rincón, antaño guarda de las instalaciones, hoy vigilante en un parking anexo y uno de los 55 demandantes. «Pero (Cosío) está pasando sobre los derechos de los trabajadores. Todos son cómplices. El Gobierno (de la ciudad), por el permiso; la Delegación (el distrito), por los tapiales, para que la gente no vea; y hay otro muro arriba que violenta el inmueble. Cuando hay complicidad, pasan por encima de todos».

El dinero no llegó

El operador Miguel del Río, con salarios y años de rentas a deber por un conflicto con Cosío, se declaró insolvente, y el personal y 15 pelotaris reclaman a Cosío el equivalente a 20 millones de dólares. Su equipo de prensa no contestó a tiempo; Rincón dice que si Cosío pactó con el sindicato CROC, el dinero no llegó. Algunos medios y figuras como Lalo Elorduy los apoyan. La huelga es legal y, se supone, impediría la apertura.

Lo cierto es que casi todos anhelaban la apertura, y si el cuatrimestre sale bien la fórmula irá a más. A espaldas del frontón, un herrero sólo pide que «las sociedades highs» no le molesten, porque los potentados llegaban, se quejaban de su ruido y le obligaban a cerrar. El restaurante Odra espera ser el que era antes, donde los pelotaris terminaban cada noche, y tanto Carlos de la Rosa, que entrena a dos jóvenes en el cercano frontón Inclán, como Jairo Baroja, otro ‘amerikano’ que sigue atento desde el frontón de Dania, en Florida, se alegran de que vuelva una gran plaza. «Ya se ha hablado con Andrinúa para poner acá la escuela», dice De la Rosa. Pedro Andrinúa, expelotari y nuevo intendente del México, cuenta con el Inclán para formar más pelotaris. Y además, le confía su coche a Emilio Rincón, el exvigilante demandante, que se lo cuida siempre.

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